EL ENIGMÁTICO "TEKENU" EN EL RITUAL EGIPCIO.

 La figura del Tekenu constituye uno de los elementos más enigmáticos del ritual funerario del antiguo Egipto. Documentado principalmente en tumbas privadas del reino  medio y nuevo, su función y naturaleza han sido objeto de interpretaciones singulares: sacrificio humano residual, víctima animal simbólica, contenedor de restos de momificación, doble del difunto o antecedente del sacerdote Sem. El articulo revisa  las principales propuestas historiográficas y ofrece una síntesis interpretativa basada en el análisis iconográfico, epigráfico y simbólico. 👀PREGUNTAS RAPIDAS SOBRE LA MOMIFICACION EN EL ANTIGUO EGIPTO

El sistema religioso egipcio articuló una compleja concepción de la muerte entendida no como aniquilación, sino como transición ontológica. Dentro de este marco, el cortejo funerario constituía un momento ritual de máxima densidad simbólica. Es precisamente en este contexto donde aparece la figura del Tekenu, representada acompañando a la momia en su traslado hacia la necrópolis. 



La escasez de textos explicativos asociados a sus representaciones ha convertido su estudio en un ejercicio fundamentalmente iconográfico e interpretativo. La problemática se agrava por la ausencia de testimonios en contextos reales y su limitación a tumbas privadas. 

El Tekenu está documentado principalmente en tumbas tebanas, entre las que destacan: 

  • Tumba de Rekhmire (Dinastía XVIII) 

  • Tumba de Montukepershef 

  • Tumba de Ramose 

  • Tumba de Tetiky 

  • Tumba de Puimre 

Tumba de Ramose, el tekenu mostrándose bajo una piel animal


Su cronología principal se concentra en la Dinastía XII y la Dinastía XVIII, desapareciendo progresivamente en épocas posteriores. 

Iconográficamente, el Tekenu aparece: 

  • Envuelto en una piel animal. 

  • En postura contraída o fetal. 

  • Transportado en trineo por varios individuos. 

  • En ocasiones con el rostro visible y sentado sobre un taburete

  • Excepcionalmente representado sin la piel envolvente (TT20).

  • Este último caso confirma inequívocamente su carácter antropomorfo. 

Tumba de Rekhmire. El tekenu mostrando el rostro y subido sobre un taburete



Principales interpretaciones y teorías  


La teoría del sacrificio humano (Alexandre Moret) 

Alexandre Moret propuso que el Tekenu representaría la supervivencia simbólica de un sacrificio humano arcaico destinado a garantizar el renacimiento del difunto. Según esta hipótesis: 
La postura fetal evocaría enterramientos predinásticos. 
La piel funcionaría como matriz simbólica. 
El ritual sería una dramatización de muerte y regeneración. 
No obstante, la ausencia total de evidencia epigráfica o arqueológica de sacrificio humano en el Egipto dinástico debilita esta propuesta. 

Tumba de Puimre. Tekenu sobre un trineo



El sacrificio animal y la transmisión de fuerza vital (John Gwyn Griffiths) 

John Gwyn Griffiths rechazó el sacrificio humano y defendió que el Tekenu evocaría un sacrificio animal, cuya piel transmitiría poder regenerador al difunto. 
El contacto con la piel conferiría: 
Purificación. 
Renovación vital. 
Protección mágica. 
Esta interpretación se integra coherentemente en la teología egipcia del renacimiento osiríaco. 


Identificación con el sacerdote Sem (Geoffrey Reeder) 

El sacerdote Sem, figura central del ritual de Apertura de la Boca, ha sido vinculado al Tekenu por autores como Geoffrey Reeder, quien lo interpretó como una manifestación temprana del mismo en estado de trance ritual. 
Sin embargo, José Miguel Serrano Delgado ha subrayado diferencias esenciales: 
El Tekenu nunca recibe el título de Sem. 
No participa en la apertura de la boca. 
El Sem no aparece en el cortejo funerario inicial. 
La identificación plena resulta, por tanto, problemática. 


Sacerdote Sem en el ritual de la apertura de la boca


El Tekenu como contenedor de impurezas (Hermann Kees) 

Hermann Kees propuso que el Tekenu sería un saco que contenía residuos de la momificación, transportando simbólicamente las impurezas del difunto. 
Esta teoría fue retomada por autores como Erik Hornung y Jan Assmann. 
Sin embargo, las representaciones donde el rostro del Tekenu es visible cuestionan su naturaleza puramente inanimada. 

  representación de la tumba de Mentuherkhepeshef (TT20) en la parte superior de la imagen, puede verse el tekenu en posición fetal montado sobre un trineo.



La “ciudad de la piel” 

En la Tumba de Rekhmire se menciona la “ciudad de la piel” y el “estanque de transformación”. 

"Llevando a la ciudad de la piel, como un tekenu, a aquel que yace bajo ella en el estanque de la transformación."

“Ciudad de la piel” se interpreta simbólicamente como un lugar relacionado con la otra vida o el Más Allá
Estanque de la transformación alude al proceso ritual de renacimiento o purificación del difunto.
El tekenu es quien está “bajo la piel”, destacando la envoltura ritual o simbólica que protege y transforma al difunto.


En la Tumba de Montukepershef aparece la fórmula: 


"Arrastrad al tekenu para que pueda partir hacia su ciudad." 

La “ciudad” nuevamente se interpreta como destino funerario o lugar en la otra vida.
La acción de “arrastrar” refleja el ritual de traslado del tekenu en la procesión funeraria.
La frase refuerza la idea de que el tekenu es un vehículo simbólico para el viaje del difunto hacia su destino final.


Interpretación simbólica 

El Tekenu debe entenderse como figura liminal dentro del esquema ritual funerario: 

La piel como matriz simbólica 

La piel animal  representa: 
Renovación. 
Protección. 
Poder mágico transmisible. 

 La postura fetal 

Evoca: 
Renacimiento. 
Retorno al estado embrionario. 
Reactualización del ciclo vital. 
 
El Tekenu podría haber encarnado un oficiante que experimentaba un estado visionario, anticipando el tránsito del difunto al Más Allá. 

Representación del tekenu en la tumba de Djehutymes (TT295)


A la luz del análisis conjunto, el Tekenu puede definirse como: 
Una figura antropomorfa envuelta en piel animal que dramatiza el proceso de transformación y renacimiento del difunto durante el cortejo funerario, actuando como mediador ritual en el tránsito hacia el Más Allá. 
No sería víctima ni simple contenedor, sino un agente simbólico de regeneración, cuya ambigüedad forma parte de su eficacia ritual. 👀LA PSICOSTASIS, EL PESO DEL "ALMA" 👀LA SALA DE LAS DOS VERDADES Y LOS 42 JUECES👀 LOS CAMPOS DE PAZ, CAPITULO-CX DEL LIBRO DE LOS MUERTOS (ANI)


Reflexión y opinión personal

Las diversas interpretaciones historiográficas sobre el Tekenu han oscilado, como ya se han descrito, entre su identificación como víctima sacrificial, contenedor de impurezas, doble simbólico o antecedente del sacerdote Sem. Sin embargo, ninguna de estas propuestas logra explicar de forma completamente satisfactoria la ambigüedad ontológica que caracteriza a esta figura ni su constante asociación con el momento liminal del tránsito funerario. 
Y es aquí donde aporto mi modesta interpretación que basándome en los análisis tanto iconográficos como epigráficos, pienso que el tekemu no debe interpretarse primariamente como un objeto, ni como una víctima ritual, sino como la representación dramatizada de la dimensión inmaterial del difunto, es decir, aquello que trasciende, llámese conciencia , moral y actos que durante la vida ha ejecutado y que debe igualmente atravesar un proceso de transformación y validación en el más allá. 
En la antropología religiosa egipcia, el individuo estaba compuesto por múltiples elementos constitutivos —kꜣ, bꜣ, ꜣḫ, šwt, rn— cuya correcta integración garantizaba la pervivencia post mortem. La momia preservaba el soporte físico, pero la supervivencia plena requería la activación y justificación de sus componentes no materiales. En este contexto, el Tekenu podría interpretarse como la encarnación ritual de esa dimensión invisible aún no plenamente transfigurada. 👀COMPONENTES DEL SER HUMANO 

La postura fetal en la que aparece representado no solo remite al renacimiento biológico, sino que puede entenderse como símbolo de un estado previo a la reconstitución espiritual. Del mismo modo que el cuerpo físico debe ser momificado y purificado, la conciencia, entendida aquí como la instancia moral y espiritual del individuo debe atravesar un proceso de juicio y legitimación. En este sentido, el Tekenu podría representar aquello que será sometido al tribunal de Osiris, dramatizando anticipadamente el destino del difunto ante la balanza de la justicia. 

La referencia epigráfica a la “ciudad de la piel” en la Tumba de Rekhmire, así como la orden de conducirlo hacia “su ciudad” en la Tumba de Montukepershef, refuerzan la idea de desplazamiento hacia un espacio escatológico. Si la momia representa el cuerpo ya preparado para la eternidad, el Tekenu podría simbolizar la parte aún en tránsito, aquella que debe completar el proceso de transformación. 

Esta hipótesis encuentra coherencia dentro del marco de la psicología religiosa egipcia, especialmente en relación con el juicio ante Osiris y la psicostasis en el Duat. La conciencia moral expresada en el corazón (ib) debía ser pesada frente a la pluma de la Maat. Aunque el Tekenu no es representado explícitamente en escenas de juicio, su carácter liminal y su asociación exclusiva con el cortejo funerario sugieren que participa en una fase preliminar del proceso escatológico. 
La piel que lo envuelve podría simbolizar un estado de latencia espiritual: una envoltura protectora durante la transición. Así como el embrión se desarrolla en el útero antes de nacer al mundo, la dimensión inmaterial del difunto necesitaría atravesar un estado de gestación antes de renacer como akh justificado. 
Desde esta perspectiva, el Tekenu no sería ni un sacrificio ni un contenedor, sino una hipóstasis ritual de la conciencia del difunto, una dramatización simbólica de aquello que debe ser purificado, validado y transformado para acceder a la eternidad. Su ambigüedad iconográfica —a medio camino entre cuerpo y bulto informe— reflejaría precisamente su naturaleza transitoria: no plenamente corporal, pero tampoco completamente espiritual. 
Esta interpretación permite integrar los elementos más sólidos de las teorías previas: 
La regeneración simbólica (Alexandre Moret). 
La transmisión de poder vital (John Gwyn Griffiths)
La purificación de impurezas (Hermann Kees)
La dimensión visionaria o trance (Geoffrey Reeder)
Sin embargo, los articula dentro de un marco más coherente con la ontología egipcia, donde el ser humano no es una unidad indivisible, sino una composición de elementos materiales e inmateriales cuya reunificación constituye el objetivo último del ritual funerario. 

En definitiva, el Tekenu podría entenderse como la representación ritual de aquello que aún no es eterno, pero aspira a serlo: la conciencia del difunto en tránsito hacia su justificación. 

 

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